Electropulido: Mitos y realidades
- A. Villafranca
- 14 ago
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A. Villafranca y W. Barrales
El electropulido, como un proceso más de tratamiento de superficies metálicas, destaca frente a otros gracias a su efectiva reducción de micro-rugosidades, lo que se traduce a un tacto liso, una superficie con mínima adherencia y baja susceptibilidad al alojo de contaminantes. Este proceso ha resultado ser muy útil en diferentes industrias, como la farmacéutica, la alimentaria e incluso para mobiliario urbano, por todas las cualidades que añade al acero inoxidable.
En la industria farmacéutica, donde se trabaja con sustancias que deben mantener la máxima pureza y erradicar cualquier riesgo de contaminantes, se emplea el electropulido como solución a ese requerimiento; otro ejemplo puede visualizarse en la industria alimentaria, donde los extractos que transporta la tubería pueden poseer cierto grado de acidez, y reducir la vida útil de las instalaciones; en esos casos, el electropulido presenta una alternativa para aumenta la resistencia a la corrosión, en comparación a una superficie estándar.

Los resultados de la pasivación y el electropulido presentan diferencias significativas (léase nuestro artículo Pasivación vs. Electropulido), pues esta última, además del baño químico, incorpora corriente eléctrica en su proceso, logrando alcances más allá de la pasivación. Aunque ambos procesos tengan por objetivo mantener la instalación libre de contaminantes y corrosión, el electropulido suma la cualidad de proporcionar una superficie plana y tersa, además de una vida útil prolongada. No obstante, siempre es importante conocer la aplicación que tendrán las conexiones, tubería o piezas a electropulir, para poder ofrecer el tratamiento y acabado que mejor se adapte a las necesidades de cada industria. Por lo anterior, abordaremos y aclararemos algunos de los mitos más populares acerca del electropulido.
Mito: El electropulido es útil para eliminar rayones
Comúnmente se cree que el electropulido puede desaparecer los rayones de una superficie, pues se asocia con su capacidad de alisar una superficie. Sin embargo, esto es FALSO. El electropulido no es un recubrimiento, como lo sería el galvanizado o el cromado, sino un tratamiento de la superficie que —en lugar de rellenar— desbasta. Si la pieza o tubería a electropulir tiene rayones o fisuras, es muy probable que se vuelvan más notorios después de la aplicación del proceso.
Como parte del trabajo previo a realizar un electropulido, se puede realizar un pulido mecánico (siempre y cuando el calibre del material y las tolerancias de las dimensiones del producto lo permitan) proceso que puede ayudar a erradicar las imperfecciones superficiales.

Mito: El electropulido aumenta la rugosidad
Al realizarse un pulido mecánico pasando de un abrasivo grueso directamente a uno fino, las crestas generadas por el primer abrasivo sólo serán dobladas y embarradas por el segundo; es decir, no quedarán pulidas correctamente. Al electropulir una superficie trabajada de esta forma, la corriente se concentra sobre las crestas dobladas, las disuelve junto con el material embarrado y desentierra el perfil original, que sólo está parcialmente redondeado y que termina por arrojar una lectura más alta en el rugosímetro.
Por ello, suele creerse que el electropulido puede aumentar la rugosidad, sin embargo, no es resultado del procedimiento de electropulido, sino consecuencia de un pulido mecánico mal ejecutado, por lo que este mito es FALSO. Con un pulido mecánico bien hecho, sí se logra la reducción del valor de rugosidad de la superficie al término del proceso.
Mito: Un electropulido siempre dejará un acabado tipo espejo
FALSO. El electropulido no siempre resulta en un acabado tipo espejo. Incluso, puede que, por el tipo de acero y su composición, se lleguen a resultados poco estéticos (electropulido industrial), sin embargo, no significa que los resultados y beneficios del tratamiento no se hayan obtenido. Los alcances siempre podrán ser evaluados mediante un análisis previo tanto del material, como de las necesidades de cada cliente.
Otros factores que pueden resultar en un acabado opaco, son el tipo de material o el pulido previo realizado a la superficie. Tanto un pulido mecánico brillante, como un sandblast o un acero de la serie 400, pueden tener resultados opacos al ser sometidos a un proceso de electropulido. Por ello, si desconoces las características del material que deseas electropulir, puedes acudir a OGMAN y solicitar más información, o una muestra de electropulido. ¡Estaremos encantados de apoyarte!

Mito: El electropulido interior puede hacer apta cualquier tubería para uso farmacéutico
El electropulido no suple, bajo ningún concepto, el tipo de acero o la norma bajo la cual fue fabricado, por lo que este mito es FALSO. Las normas adoptadas por cada industria requieren el cumplimiento de más condiciones aparte del acabado del material. Por ejemplo, la tubería tipo ASME-BPE no puede ser suplantada por tubería 304 con un electropulido interior. Si se electropule tubería que cumple solamente con la norma A269, esta no puede sustituir una tubería que requiere que sus características cumplan con la norma A270, etcétera.

En resumen, el electropulido no deja de ser rentable y útil para incrementar la longevidad del equipo de producción de cualquier proceso, incluso en instalaciones en las que ya se siguen estrictos estándares de calidad. Es importante reconocer la inversión a largo plazo que se hace al utilizar equipos y conexiones electropulidos pero, sobre todo, tener la certeza de realizar el servicio con un especialista en el ramo.
En OGMAN contamos con personal especializado que trabaja bajo estándares de calidad certificados, los cuales permiten llegar a los resultados que deseas con el proceso de electropulido. Caminamos contigo para buscar soluciones a las necesidades de tu industria.
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